Cómo diseñar un sistema de cloración salina para una piscina pública
Diseñar el sistema de cloración salina de una piscina pública no consiste simplemente en conocer cuántos metros cúbicos de agua tiene el vaso y elegir un equipo que cubra ese volumen.
En una instalación de uso colectivo intervienen muchos más factores: número de bañistas, horas de funcionamiento, tiempo de filtración, temperatura del agua, exposición solar, características de la instalación, intensidad de uso y sistema de control del tratamiento.
Es por eso por lo que dos piscinas con el mismo volumen pueden necesitar equipos de producción de cloro completamente diferentes.
En una piscina privada, el volumen puede servir como primera aproximación. En una piscina pública, en cambio, el dimensionamiento debe partir de las condiciones reales de funcionamiento de la instalación. La propia documentación técnica de Innowater recomienda considerar, además del volumen, parámetros como el número de bañistas diarios y las horas de filtración.
El primer paso: conocer cómo va a funcionar la piscina
Antes de hablar de modelos o capacidades de producción, conviene recopilar toda la información disponible sobre la instalación.
Como mínimo, el proyecto debería contemplar:
- Volumen real de agua.
- Caudal de filtración.
- Horas de funcionamiento de la depuración.
- Número aproximado de bañistas diarios.
- Temperatura habitual del agua.
- Piscina exterior o cubierta.
- Intensidad de uso.
- Época del año en la que funciona la instalación.
- Características del sistema hidráulico.
- Espacio disponible para instalar el equipo.
- Necesidad de automatizar el control de pH y ORP.
- Posibilidad de integrar el sistema con una plataforma de monitorización o gestión.
Esta información permite pasar de una selección basada únicamente en los metros cúbicos a un dimensionamiento adaptado a la realidad.
El volumen de agua es importante, pero no suficiente
El volumen es el punto de partida porque determina la cantidad de agua que debe tratarse. Sin embargo, no indica por sí solo cuánto desinfectante necesita una piscina.
Una piscina exterior de 500 m³ con una elevada afluencia de bañistas puede tener unas necesidades muy diferentes de otra piscina de 500 m³ utilizada de forma moderada.
También cambia considerablemente el escenario si la instalación funciona 12 horas al día o si la filtración trabaja durante 24 horas.
El propio sistema de producción de cloro está condicionado por las horas disponibles para producirlo. Si el tiempo de funcionamiento es reducido, será necesario disponer de una mayor capacidad de producción para conseguir generar durante ese periodo la cantidad de cloro necesaria.
Por eso, el cálculo debe considerar conjuntamente volumen, uso y tiempo de funcionamiento.
El número de bañistas cambia completamente el dimensionamiento
En una piscina pública, este es uno de los factores que más diferencia el cálculo respecto a una piscina residencial.
Cada bañista aporta materia orgánica al agua. Sudor, cosméticos y otros contaminantes aumentan la demanda de desinfectante y obligan al sistema de tratamiento a responder a variaciones de carga que pueden ser importantes a lo largo del día.
No necesita la misma capacidad de producción una piscina municipal con cientos de usuarios diarios que una piscina de un pequeño alojamiento turístico.
Además, la ocupación no suele ser constante. Puede existir una diferencia importante entre un día laborable y un fin de semana, o entre el funcionamiento normal de una instalación y un periodo de máxima ocupación.
Por eso, al diseñar el sistema conviene trabajar con las condiciones de uso más exigentes que se puedan producir de forma habitual, y no únicamente con la situación media.
Las horas de filtración también cuentan
La producción de cloro está vinculada al funcionamiento de la célula electrolítica y, por tanto, a la circulación de agua por el sistema.
Una instalación que dispone de muchas horas de funcionamiento puede repartir la producción a lo largo del día. En una piscina donde el sistema de filtración funciona durante menos tiempo, la capacidad de producción necesaria durante esas horas será mayor.
Esta es una de las razones por las que no tiene sentido seleccionar un clorador únicamente a partir de una relación fija entre metros cúbicos de agua y gramos de cloro por hora.
La documentación de recomendación de Innowater para piscinas públicas diferencia precisamente entre configuraciones según las horas de filtración, además de considerar el volumen y el número de bañistas diarios.
Piscina exterior o cubierta
La ubicación de la piscina también es un aspecto importante a tener en cuenta.
- En una instalación exterior, la radiación solar afecta al comportamiento del desinfectante y las condiciones ambientales son mucho más variables. Temperatura, radiación ultravioleta, lluvia, viento y contaminación pueden modificar las necesidades de tratamiento.
- En una piscina cubierta, las condiciones suelen ser más estables, aunque la elevada temperatura del agua y una utilización intensiva también pueden generar una demanda considerable.
Por eso, aplicar directamente el mismo criterio de dimensionamiento a una piscina exterior y a otra cubierta puede conducir a una selección incorrecta.
La temperatura del agua es otro factor decisivo
A medida que aumenta la temperatura del agua, también pueden aumentar las necesidades de tratamiento.
En instalaciones climatizadas, spas, piscinas cubiertas o determinadas piscinas de uso intensivo, este aspecto adquiere todavía más importancia. La temperatura debe analizarse junto con el resto de variables. No tiene sentido considerar únicamente el volumen y después aplicar una corrección aislada por temperatura.
El objetivo es conocer lo máximo posible las condiciones reales en las que tendrá que trabajar el sistema durante los periodos de mayor exigencia.
¿Cuántos gramos de cloro por hora necesita una piscina pública?
Esta es probablemente la pregunta que más interesa al profesional cuando comienza a dimensionar una instalación. La respuesta no puede ser un número fijo.
La capacidad del clorador debe establecerse a partir de las características concretas de la piscina y de su funcionamiento. De hecho, Innowater dispone de una tabla específica para piscinas públicas en la que relaciona volumen, número de bañistas y horas de filtración para orientar la selección de los equipos.
No solo eso, disponemos de un exclusivo calculador en línea, que te permite valorar la mejor alternativa para tu piscina.
En instalaciones de mayor tamaño, la capacidad necesaria puede alcanzar varios cientos de gramos de Cl₂ por hora.
La gama SMC-M, por ejemplo, ofrece actualmente modelos de 75, 100, 150 y 180 g Cl₂/h, destinados a piscinas públicas de tamaño medio y uso intensivo.
Para instalaciones de mayor capacidad, la gama SMC-H dispone de modelos de 250, 300, 500, 750 y 1.000 g Cl₂/h.
Esto permite adaptar la producción a instalaciones con necesidades muy diferentes sin tener que recurrir a un único modelo de gran capacidad.
Un ejemplo práctico de dimensionamiento
Imaginemos una piscina exterior de 500 m³ que recibe aproximadamente 200 bañistas diarios.
A priori, podría parecer suficiente buscar un clorador indicado para 500 m³. Sin embargo, esa información por sí sola no permite realizar una selección correcta.
Hay que saber también cuántas horas funciona la filtración y cuál es la intensidad de uso de la piscina.
La tabla de recomendación de Innowater contempla precisamente este tipo de situaciones. Para una piscina exterior de 500 m³ y 200 bañistas diarios aparecen diferentes configuraciones dependiendo de si la instalación trabaja con una filtración de 12 o de 24 horas.
Esta diferencia es importante porque demuestra algo que a menudo se pasa por alto en los proyectos: el mismo vaso puede necesitar una configuración diferente según cómo se explote la instalación.
Por eso, antes de seleccionar el equipo conviene definir las condiciones de funcionamiento y no limitarse a buscar un modelo por volumen.
¿Es mejor sobredimensionar el clorador?
En instalaciones profesionales suele ser interesante disponer de un margen de capacidad. La razón es sencilla: las condiciones reales no siempre coinciden con las condiciones medias utilizadas durante el diseño.
Es posible que se produzcan situaciones como un incremento de bañistas, una ola de calor, un aumento de la temperatura del agua o una mayor intensidad de uso, durante determinados periodos.
Un equipo con capacidad suficiente, con cierta holgura, nos permite afrontar estas situaciones sin que el equipo necesite trabajar todo el tiempo al límite de su producción.
Esto no significa que tengamos que instalar el equipo más grande disponible. Un sobredimensionamiento excesivo tampoco tiene porqué aportar una ventaja. De hecho, puede incrementar innecesariamente la inversión inicial.
La cuestión es dimensionar encontrando un equilibrio entre la demanda prevista, las condiciones más exigentes de funcionamiento y la capacidad de regulación del sistema.
La cloración salina no debe trabajar aislada
Instalar un clorador salino no significa que el tratamiento del agua quede completamente automatizado.
La célula electrolítica genera el desinfectante a partir de la sal, pero otros parámetros del agua siguen necesitando control. El pH, por ejemplo, influye directamente sobre la eficacia del cloro y debe mantenerse dentro de los valores adecuados.
En instalaciones públicas, además, resulta especialmente interesante disponer de una medición continua de determinados parámetros y de sistemas capaces de actuar automáticamente cuando se producen desviaciones.
El controlador Monitor de Innowater nos permite medir pH y potencial Redox y realizar la dosificación de forma automática. También dispone de opciones de comunicación y monitorización para integrarse en sistemas de gestión.
El papel del ORP en una piscina pública
El potencial Redox, u ORP, aporta una información diferente a la simple medición de cloro libre. Mientras el cloro libre indica una concentración determinada de desinfectante, el ORP permite valorar el potencial oxidante del agua.
En una instalación pública, donde la demanda de desinfectante puede variar considerablemente a lo largo del día, disponer de una referencia continua del estado de desinfección permite gestionar el tratamiento con mayor precisión. Por este motivo, en Innowater siempre recomendamos complementar los cloradores salinos industriales (comerciales) con sistemas de control y dosificación.
«El clorador salino adecuado no se elige por el volumen de la piscina, sino por las condiciones reales en las que tendrá que trabajar»
Clorador salino y dosificación automática deben formar un único sistema
Uno de los errores habituales consiste en considerar el clorador salino como un equipo independiente del resto del tratamiento.
En realidad, cuanto mayor es la instalación, más importante resulta que todos los elementos estén correctamente coordinados.
Un sistema profesional puede integrar:
- Filtración
- Cloración salina
- Control de pH
- Control ORP
- Dosificación
- Monitorización
La principal ventaja está en que cada elemento cumple una función concreta y todos trabajan sobre el mismo proceso de tratamiento:
- El clorador produce el desinfectante.
- El sistema de control supervisa los parámetros.
- La dosificación corrige el pH cuando es necesario.
- La monitorización permite conocer el estado de la instalación.
En los sistemas actuales también es posible incorporar comunicaciones y monitorización remota, algo especialmente interesante cuando se gestionan varias instalaciones o cuando el responsable de mantenimiento necesita conocer el estado del sistema, sin estar físicamente delante del cuadro de control.
Una célula o varias: cuándo planteárselo
Cuando la demanda de producción aumenta, no siempre la mejor solución consiste en buscar una única célula de mayor capacidad. En instalaciones grandes puede ser interesante trabajar con varias unidades.
Esta configuración puede facilitar el mantenimiento y permitir una mayor flexibilidad durante el funcionamiento de la instalación. También puede resultar especialmente interesante en proyectos donde la continuidad del servicio tiene una importancia elevada.
Entre las instalaciones realizadas, contamos con diferentes ejemplos de piscinas de uso público que utilizan más de un clorador salino. Por ejemplo, el Aquapark Camping Las Dunas, con dos SMC500, o el Hotel Fido Gardens, con un SMC750 y un SMC500.
La configuración definitiva dependerá de las características hidráulicas y de explotación de cada proyecto.
El caudal de agua también condiciona la instalación
En una piscina, no basta con que la producción de cloro sea suficiente. La célula necesita trabajar con un caudal de agua adecuado.
Por ejemplo, los diferentes modelos SMC-H presentan caudales mínimos distintos: desde 15 m³/h en los modelos de 250 y 300 g/h hasta 60 m³/h en el SMC-H 1000.
Esto significa que el diseño debe comprobar simultáneamente la producción necesaria y las condiciones hidráulicas de la instalación.
Seleccionar correctamente el clorador y después descubrir que la hidráulica no es adecuada es un problema que puede evitarse desde la fase de proyecto.
La concentración de sal también debe formar parte del proyecto
Los cloradores profesionales de Innowater están diseñados para trabajar con una concentración de sal de aproximadamente 4 g/l, según modelo y especificaciones.
Por tanto, antes de poner en funcionamiento una instalación es necesario comprobar que la concentración de sal se ajusta a las especificaciones del equipo.
Nunca es recomendable añadir sal siguiendo únicamente una estimación aproximada. El volumen real de agua y la concentración existente deben comprobarse para determinar la cantidad necesaria.
Qué equipo utilizar según el tamaño de la instalación
La elección final dependerá siempre del proyecto, pero las gamas profesionales de Innowater permiten establecer una primera orientación.
- Para piscinas públicas de tamaño medio y uso intensivo, la gama SMC-M cubre producciones de 75 a 180 g Cl₂/h.
- Cuando las necesidades de producción son mayores, la gama SMC-H cubre desde 250 hasta 1.000 g Cl₂/h y está orientada a piscinas públicas de gran tamaño y uso intensivo.
No obstante, el modelo no debe seleccionarse únicamente por su capacidad nominal. Hay que comprobar también el caudal disponible, las horas de filtración, el volumen, el número de usuarios y las condiciones de funcionamiento previstas.
Los errores que más problemas generan en un proyecto
Hay algunos errores que se repiten cuando se dimensiona una instalación de cloración salina.
- El primero es elegir el equipo exclusivamente por los metros cúbicos de agua.
- El segundo consiste en utilizar los datos de una piscina privada para dimensionar una piscina pública. Las condiciones de explotación son demasiado diferentes como para aplicar directamente el mismo criterio.
- También es frecuente no tener en cuenta las horas de filtración, ignorar la afluencia máxima prevista o dejar el sistema de control de pH y ORP como un elemento secundario.
- Otro problema aparece cuando se selecciona un equipo sin comprobar las condiciones hidráulicas necesarias para la célula.
- Y hay un último error que puede ser especialmente costoso: diseñar la instalación pensando únicamente en las condiciones medias.
Una piscina pública debe estar preparada para funcionar correctamente también durante los momentos de mayor demanda.
Qué información debería tener un instalador antes de pedir un clorador
Antes de solicitar una propuesta para una instalación profesional, conviene disponer de una ficha básica con todos los datos relevantes:
Datos de la piscina
- Volumen del vaso.
- Tipo de piscina.
- Exterior o cubierta.
- Temperatura habitual.
- Temporada de funcionamiento.
Datos de explotación
- Bañistas diarios.
- Picos de ocupación.
- Horas de funcionamiento.
- Horas de filtración.
Datos hidráulicos
- Caudal de filtración.
- Diámetro de tuberías.
- Presión de trabajo.
- Configuración del circuito.
Tratamiento
- Sistema de desinfección actual.
- Control de pH.
- Control ORP.
- Dosificación.
- Necesidad de monitorización remota.
Con esta información, resulta mucho más fácil determinar la capacidad de producción necesaria y plantear una solución completa.
Diseñar el sistema pensando en la instalación, no solo en el clorador salino
Un buen proyecto de cloración salina no termina cuando se selecciona el equipo. El clorador salino es una parte del sistema de tratamiento y debe funcionar correctamente junto con la filtración, la hidráulica, el control de parámetros y la dosificación.
La diferencia entre instalar un equipo y diseñar correctamente un sistema está precisamente ahí.
En una piscina pública, donde la calidad del agua, la continuidad del servicio y la facilidad de mantenimiento tienen una enorme importancia, merece la pena dedicar el tiempo necesario al dimensionamiento antes de decidir el modelo.
Las gamas profesionales de Innowater permiten cubrir desde instalaciones públicas de tamaño medio hasta grandes piscinas de uso intensivo, con equipos SMC-M de hasta 180 g Cl₂/h y SMC-H de hasta 1.000 g Cl₂/h.
La selección final debe hacerse siempre a partir de las características reales de la instalación y de sus condiciones de explotación.
Especialistas en cloración salina
En Innowater desarrollamos sistemas de cloración salina, control y dosificación para piscinas privadas y de uso público, con soluciones adaptadas a las necesidades de cada instalación.
Si estás proyectando una piscina pública en un hotel, un centro deportivo, un colegio, una instalación municipal o una comunidad de propietarios, el primer paso es definir correctamente las necesidades de tratamiento. A partir de ahí puede determinarse la capacidad de producción, la configuración hidráulica y el sistema de control más adecuado.
Innowater. Especialistas en Cloración Salina.

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