Cloraminas en piscinas: qué son, cómo se forman y cómo eliminarlas
Las cloraminas, también conocidas como cloro combinado, son uno de los parámetros que conviene controlar para conocer la calidad del agua de una piscina. Se forman cuando el cloro reacciona con contaminantes aportados principalmente por los bañistas, como sudor, orina, restos de piel, cosméticos y materia orgánica.
Su acumulación puede provocar olor intenso a cloro, irritación de ojos y piel y molestias respiratorias, especialmente en piscinas cubiertas.
Pero ¿qué son exactamente?, ¿por qué aparecen?, ¿también se forman en piscinas con cloración salina? y ¿cómo se pueden eliminar?
¿Qué son las cloraminas o cloro combinado?
En una piscina podemos diferenciar tres conceptos:
- Cloro libre: fracción disponible para ejercer la acción desinfectante.
- Cloro combinado: cloro que ha reaccionado con contaminantes y forma, entre otros compuestos, cloraminas.
- Cloro total: suma del cloro libre y el cloro combinado.
Por tanto: Cloro combinado = Cloro total − Cloro libre
El cloro combinado tiene, en general, menor capacidad desinfectante que el cloro libre. Su presencia elevada indica que existe una acumulación de productos de reacción que conviene controlar.
¿Cómo se forman las cloraminas?
El proceso comienza cuando el cloro presente en el agua reacciona con compuestos nitrogenados procedentes principalmente de los bañistas. Entre sus principales precursores encontramos:
- Sudor.
- Orina.
- Restos de piel.
- Cosméticos y productos de higiene.
- Materia orgánica.
Estas reacciones pueden generar diferentes tipos de cloraminas, entre ellas monocloramina, dicloramina y tricloramina. Esta última es especialmente relevante en piscinas interiores porque puede pasar del agua al aire.
De forma simplificada: Cloro + contaminantes → cloraminas
Por eso, cuanto mayor sea la carga de contaminantes y peor sea su eliminación, mayor puede ser la acumulación de cloro combinado.
¿Por qué una piscina huele a cloro?
Una de las ideas más extendidas es que «si una piscina huele mucho a cloro, tiene demasiado cloro».
No necesariamente es así. El característico olor fuerte que asociamos a determinadas piscinas suele estar relacionado con la presencia de cloraminas, no simplemente con un exceso de cloro libre.
Cuando el cloro reacciona con los contaminantes aportados por los bañistas, parte de ese cloro pasa a estar combinado. Por eso, una piscina puede presentar un olor intenso incluso sin tener un nivel excesivamente alto de cloro libre.
¿Cómo afectan las cloraminas a la calidad del agua?
Una concentración elevada de cloraminas puede afectar tanto a la calidad del agua como al ambiente alrededor de la piscina.
- Irritación de los ojos. Los ojos rojos, irritados o con sensación de escozor pueden estar relacionados con la presencia de cloraminas.
- Irritación de la piel. La exposición a determinados compuestos presentes en el agua puede contribuir a molestias e irritación cutánea.
- Irritación de las vías respiratorias. Las cloraminas volátiles pueden pasar al aire y provocar irritación nasal, tos o molestias respiratorias. Este problema adquiere especial importancia en piscinas interiores con ventilación insuficiente.
- Olor desagradable. El característico «olor a piscina» puede ser una señal de acumulación de cloraminas.
- Menor disponibilidad de cloro desinfectante. Cuando parte del cloro se encuentra combinado, existe menos cloro libre disponible para realizar eficazmente su función desinfectante.
¿Las cloraminas aparecen también en piscinas con cloración salina?
Sí, por supuesto. Esta es una de las ideas más importantes que conviene aclarar: La cloración salina no elimina automáticamente la formación de cloraminas.
En una piscina equipada con un clorador salino, la electrólisis genera especies de cloro activo a partir de la sal disuelta en el agua. Una vez generado, ese cloro participa en las mismas reacciones químicas con los contaminantes introducidos por los bañistas. Por tanto:
- Piscina convencional → cloro + contaminantes → cloraminas
- Piscina con cloración salina → cloro generado por electrólisis + contaminantes → cloraminas
La diferencia fundamental está en cómo se genera y como se aporta el cloro al agua, no en que desaparezca la química de formación del cloro combinado.
Por eso, una piscina con cloración salina también necesita controlar el cloro libre, el cloro combinado, el pH y el resto de parámetros relacionados con la calidad del agua.
Los valores concretos deben ajustarse a la normativa aplicable, al tipo de instalación y a las instrucciones del fabricante.
Como referencia, el Model Aquatic Health Code de los CDC utiliza 0,4 ppm de cloro combinado como concentración de actuación para instalaciones acuáticas. El mismo documento recoge que la OMS considera deseable mantenerlo lo más bajo posible, idealmente por debajo de 0,2 mg/L.
¿Cómo se mide el cloro combinado?
El cloro combinado normalmente no se mide como un único compuesto específico, sino que se obtiene a partir de la diferencia entre el cloro total y el cloro libre.
La fórmula es: Cloro combinado = Cloro total − Cloro libre
Por ejemplo:
- Cloro total: 2,0 ppm
- Cloro libre: 1,6 ppm
- Cloro combinado: 0,4 ppm
En consecuencia, controlar únicamente el cloro libre no siempre proporciona una imagen completa de la calidad del agua. Es recomendable controlar también el cloro combinado, especialmente en piscinas con elevada utilización.
¿Por qué aumenta el cloro combinado?
Existen diferentes factores que pueden favorecer su acumulación:
- Elevada carga de bañistas. Cuantas más personas utilizan la piscina, mayor es la cantidad de sudor, restos de piel, cosméticos y otros contaminantes que llegan al agua.
- Falta de higiene previa. Ducharse antes del baño reduce considerablemente la cantidad de contaminantes que llegan al agua. Los CDC recomiendan incluso una ducha breve antes de entrar en la piscina.
- Presencia de materia orgánica. La suciedad, hojas, restos vegetales y otros contaminantes aumentan la demanda de oxidación.
- Cloro insuficiente. Si la cantidad de cloro libre disponible no es suficiente para hacer frente a la demanda del agua, pueden acumularse productos de reacción.
- pH desequilibrado. El pH influye directamente en la eficacia del cloro y en el equilibrio químico del agua. Un pH elevado reduce la capacidad desinfectante del cloro.
- Filtración deficiente. Una filtración insuficiente puede favorecer la acumulación de contaminantes y materia orgánica en el agua.
- Renovación de agua insuficiente. En determinadas instalaciones, la renovación parcial del agua ayuda a reducir la acumulación de determinados contaminantes.
¿Cómo eliminar o reducir las cloraminas?
La estrategia más eficaz no consiste únicamente en añadir más productos químicos. Hay que evitar su formación y favorecer la eliminación de las que ya están presentes.
1. Reducir la entrada de contaminantes
La prevención es fundamental. Algunas medidas sencillas son:
- Ducharse antes de entrar en la piscina.
- No orinar en el agua.
- Mantener una correcta higiene de los bañistas.
- Limpiar adecuadamente los vasos y alrededores.
- Controlar la carga de bañistas.
- Mantener una buena filtración.
Los propios usuarios tienen un papel importante en la prevención de las cloraminas.
2. Mantener correctamente el pH
Un pH equilibrado permite que el cloro trabaje con mayor eficacia y ayuda a mantener estable el tratamiento del agua.
3. Realizar una oxidación o supercloración
Cuando el nivel de cloro combinado es elevado, puede ser necesario realizar un tratamiento de oxidación.
La supercloración, también conocida como breakpoint chlorination, utiliza una concentración elevada de cloro para oxidar los compuestos responsables del cloro combinado. Este procedimiento debe adaptarse siempre a la normativa local y a las instrucciones del fabricante.
4. Utilizar sistemas complementarios de tratamiento
En determinadas instalaciones pueden utilizarse tecnologías complementarias como:
- Radiación UV
- Ozono
- Sistemas de oxidación complementaria
- Tratamientos avanzados de agua
Los sistemas UV y ozono pueden contribuir a reducir determinadas cloraminas y complementar el tratamiento principal.
Estas tecnologías no sustituyen necesariamente al desinfectante residual, sino que pueden utilizarse como parte de una estrategia global de tratamiento.
5. Mejorar la ventilación en piscinas cubiertas
En piscinas cubiertas es especialmente importante disponer de una ventilación adecuada para evitar la acumulación de cloraminas en el aire
¿Puede una piscina tener cloro bajo y cloraminas altas?
Sí. Este es otro de los errores frecuentes. Una piscina puede presentar simultáneamente:
- Cloro libre bajo.
- Cloro combinado elevado.
- Olor fuerte a «cloro».
- Irritación de ojos o piel.
En este caso, añadir simplemente más cloro sin analizar el problema puede no ser suficiente.
Es necesario determinar por qué el agua está consumiendo rápidamente el cloro y actuar sobre la causa: carga orgánica, pH, filtración, contaminación, falta de oxidación, etc.
¿Cómo evitar las cloraminas en una piscina con cloración salina?
En una piscina con electrólisis salina, algunas buenas prácticas son especialmente importantes:
Un tratamiento de agua eficaz debe combinar:
-
- Control del cloro libre.
- Control del cloro combinado.
- Regulación del pH.
- Control del ORP, cuando el sistema lo utiliza.
- Correcto dimensionamiento del clorador.
- Filtración adecuada.
- Oxidación o Súpercloración cuando sea necesaria.
- Renovación apropiada del agua.
Cloraminas: el problema no es tener cloro, sino cómo se utiliza
El cloro es fundamental para mantener una piscina desinfectada. El problema aparece cuando el cloro reacciona con los contaminantes introducidos en el agua y se forman compuestos de cloro combinado. Por eso, una buena estrategia de tratamiento debe buscar tres objetivos:
- Mantener una desinfección adecuada.
- Reducir la cantidad de contaminantes que llegan al agua.
- Evitar la acumulación de cloraminas mediante oxidación, filtración y renovación adecuadas.
Esto es aplicable tanto a una piscina tratada mediante dosificación convencional como a una piscina equipada con cloración salina.
«Lo importante no es solo saber cuánto cloro tiene el agua, sino qué está haciendo ese cloro.»
Preguntas frecuentes sobre las cloraminas en piscinas
¿Qué son las cloraminas?
Son compuestos que se forman cuando el cloro reacciona con determinados contaminantes presentes en el agua, especialmente compuestos nitrogenados. En el control de piscinas forman parte del denominado cloro combinado.
¿Las cloraminas son lo mismo que el cloro combinado?
En el contexto del tratamiento de piscinas, los términos suelen utilizarse de forma prácticamente equivalente, aunque químicamente el cloro combinado puede incluir diferentes especies cloradas.
¿Por qué una piscina huele mucho a cloro?
Un olor fuerte a «cloro» suele estar relacionado con la presencia de cloraminas, especialmente cuando existe una elevada carga de bañistas o una ventilación insuficiente.
¿La cloración salina elimina las cloraminas?
No automáticamente. La electrólisis salina genera cloro activo, pero ese cloro puede reaccionar con contaminantes y formar cloraminas.
¿Cómo se eliminan las cloraminas?
Dependiendo de la situación, pueden utilizarse medidas de prevención, oxidación o supercloración, filtración, renovación parcial del agua y tecnologías complementarias como UV u ozono.
¿El cloro combinado debe medirse?
Sí. Controlar únicamente el cloro libre no proporciona toda la información necesaria sobre el estado del agua. El cloro combinado se calcula normalmente a partir del cloro total y el cloro libre.
Conclusión
Las cloraminas son un parámetro fundamental para evaluar la calidad del agua de una piscina.
Se forman principalmente cuando el cloro reacciona con contaminantes aportados por los bañistas y pueden estar detrás del olor intenso a cloro, la irritación y determinados problemas de calidad del aire.
La solución no consiste simplemente en añadir más cloro. Es necesario combinar desinfección, control del pH, filtración, oxidación, renovación del agua y prevención de la contaminación.
Y en una piscina con cloración salina, una idea debe quedar clara: La electrólisis genera el cloro, pero no elimina la química de las cloraminas.
Por eso, controlar correctamente el cloro libre, el cloro combinado, el pH y el ORP es clave para conseguir un agua más limpia, estable y saludable.

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