Cómo solucionar los 20 problemas más frecuentes del agua de una piscina
Una piscina puede parecer sencilla de mantener, pero el agua es un sistema químico en constante evolución. La temperatura, la radiación solar, el número de bañistas, la materia orgánica, la filtración, el pH, el cloro, la alcalinidad y otros diferentes parámetros interactúan entre sí.
Por eso, cuando el agua cambia de color, aparece turbidez, hay olor a cloro, se producen irritaciones o el desinfectante desaparece rápidamente, no siempre basta con añadir más producto químico.
La clave está en identificar primero la causa y comprobar los principales parámetros del agua.
El cloro y el pH constituyen dos de las principales barreras para mantener el agua correctamente desinfectada, y deben controlarse de forma periódica. Además, el pH influye directamente en la eficacia del cloro: a medida que aumenta, disminuye su capacidad desinfectante.
A continuación repasamos los 20 problemas más frecuentes del agua de una piscina, sus causas más habituales y cómo solucionarlos.
1. Agua verde
¿Por qué se pone verde el agua de la piscina?
El agua verde suele estar relacionada con la proliferación de algas, generalmente favorecida por una desinfección insuficiente.
Estas son las causas más habituales:
- Nivel insuficiente de cloro.
- pH fuera del rango adecuado.
- Filtración insuficiente.
- Temperatura elevada.
- Acumulación de materia orgánica.
- Falta de mantenimiento.
- Funcionamiento insuficiente o incorrecto del clorador salino.
En una piscina con electrólisis salina, que el agua se ponga verde puede ser una señal de que la producción de desinfectante no está siendo suficiente para la demanda real del agua. Innowater identifica precisamente la proliferación de algas y microorganismos asociada a una concentración insuficiente de cloro como una causa habitual del aspecto verdoso.
¿Cómo solucionarlo?
Estos serían los pasos a seguir más recomendables:
- Analiza el pH y el cloro libre.
- Corrige primero el pH.
- Limpia paredes y fondo mediante cepillado y aspiración.
- Comprueba el estado del filtro.
- Aumenta temporalmente la desinfección según el tratamiento recomendado para la piscina.
- Mantén una filtración adecuada hasta recuperar la transparencia.
- Una vez recuperada el agua, determina por qué el nivel de desinfectante era insuficiente.
Nota importante: añadir productos sin comprobar previamente pH, cloro y filtración puede solucionar el problema temporalmente, pero no evitar que vuelva a aparecer.
2. Agua turbia
El agua turbia o con aspecto blanquecino es uno de los problemas más frecuentes de las piscinas.
Principales causas
- Filtración insuficiente.
- Filtro sucio o saturado.
- pH demasiado elevado.
- Alcalinidad elevada.
- Exceso de materia orgánica.
- Precipitación de minerales.
- Formación de partículas demasiado pequeñas para que el filtro pueda retenerlas.
En piscinas con cloración salina también conviene comprobar que la concentración de sal sea la adecuada y que el sistema esté funcionando correctamente.
¿Cómo quitar el agua turbia de una piscina?
Comprueba primero: pH → desinfectante → filtración → alcalinidad → salinidad
Limpia o realiza el mantenimiento correspondiente al filtro y prolonga la filtración si es necesario. Si existen partículas muy finas que no están siendo retenidas, puede ser necesario utilizar un tratamiento específico de clarificación o floculación compatible con el sistema.
Innowater señala entre las causas más habituales del agua turbia un funcionamiento incorrecto de la filtración y valores elevados de pH o alcalinidad.
3. Agua blanca o lechosa
Aunque puede confundirse con el agua turbia, el agua blanca o lechosa suele presentar un aspecto especialmente opaco, como si hubiese pequeñas partículas suspendidas.
¿Por qué se pone blanca o lechosa el agua de la piscina?
Entre las posibles causas se encuentran:
- Precipitación de sales minerales.
- Dureza cálcica elevada.
- pH demasiado alto.
- Alcalinidad elevada.
- Exceso de productos químicos.
- Mala filtración.
- Entrada de aire en determinados sistemas hidráulicos.
¿Qué hacer?
Lo primero es medir:
- pH.
- Alcalinidad.
- Dureza cálcica.
- Cloro.
- Salinidad, si existe cloración salina.
Lógicamente, no conviene añadir productos al azar. Si el problema está relacionado con un desequilibrio químico, es necesario corregir el parámetro responsable y mantener una filtración adecuada.
4. Agua amarillenta
El agua amarilla puede tener diferentes orígenes y no siempre significa falta de cloro.
Puede deberse a:
- Presencia de metales, especialmente hierro.
- Materia orgánica.
- Polen y residuos vegetales.
- Problemas de desinfección.
- Determinados tipos de algas.
- Agua de aporte con una composición mineral determinada.
¿Cómo identificar el origen del agua amarillenta?
Analiza el agua y observa cuándo aparece la coloración.
Si aparece después de añadir agua de pozo o de una fuente con elevada concentración de minerales, conviene estudiar la calidad del agua de aporte.
Si coincide con un descenso del desinfectante y paredes resbaladizas o depósitos, hay que investigar también una posible proliferación de microorganismos.
No todas las aguas coloreadas se solucionan aumentando el cloro. Primero hay que identificar qué está provocando la coloración.
5. Olor fuerte a cloro
Uno de los grandes mitos de las piscinas es que un fuerte olor a cloro significa que hay demasiado cloro.
¿Por qué mi piscina huele mucho a cloro?
En realidad, un olor intenso puede estar relacionado con la presencia de cloraminas, compuestos que se forman cuando el cloro reacciona con materia orgánica y contaminantes introducidos por los bañistas.
Las cloraminas pueden producir olor y también irritar ojos, piel y vías respiratorias.
¿Cómo solucionarlo?
Es importante que compruebes lo siguiente:
- Cloro libre.
- Cloro total.
- Cloro combinado.
- pH.
- Carga de bañistas.
- Filtración.
- Renovación del agua.
El cálculo sencillo del cloro combinado es: Cloro combinado = cloro total − cloro libre
Cuando existe una acumulación importante de cloraminas, puede ser necesario realizar un tratamiento de oxidación o supercloración siguiendo las instrucciones del sistema y la normativa aplicable.
En instalaciones interiores, además, la ventilación es fundamental para evitar la acumulación de cloraminas en el aire.
6. Irritación de ojos
¿Por qué me pican los ojos después de bañarme en la piscina?
El escozor, picor o enrojecimiento de los ojos después del baño puede tener varias causas. Las más frecuentes son:
- pH demasiado alto o demasiado bajo.
- Presencia elevada de cloraminas.
- Desinfectante fuera de los niveles adecuados.
- Contaminantes introducidos por los bañistas.
Un pH incorrecto puede afectar tanto a la eficacia del desinfectante como al confort de los usuarios. Los CDC recomiendan mantener el pH dentro de 7,0–7,8 para piscinas domésticas como referencia general, aunque los valores objetivo deben adaptarse al tipo de instalación, sistema de tratamiento y normativa aplicable.
¿Qué hacer?
- Medir el pH.
- Medir cloro libre y cloro combinado.
- Corregir el pH si está fuera del rango recomendado.
- Investigar la presencia de cloraminas.
- Comprobar el sistema de desinfección.
No debe asumirse automáticamente que la irritación significa «demasiado cloro».
7. Irritación de la piel
La irritación cutánea suele tener un origen bastante similar al de la irritación ocular. Por tanto, debemos comprobar:
- pH.
- Cloro libre.
- Cloro combinado.
- Temperatura.
- Calidad general del agua.
Un desequilibrio del pH puede favorecer la irritación y, además, reducir la eficacia del proceso de desinfección.
En piscinas con elevada carga de bañistas, una buena higiene previa al baño también ayuda a reducir la cantidad de sudor, cosméticos y materia orgánica que llegan al agua y que posteriormente pueden reaccionar con el cloro.
8. pH demasiado alto
Un pH elevado es uno de los problemas más habituales del agua de piscina. Cuando el pH aumenta demasiado, puede pasar lo siguiente:
- El cloro pierde eficacia.
- Pueden aparecer incrustaciones.
- El agua puede volverse turbia.
- Puede aumentar el riesgo de irritación.
- Puede afectar al funcionamiento de determinados equipos.
Los CDC (Centros para el control y prevención de enfermedades) señalan que, a medida que aumenta el pH, disminuye la capacidad del cloro para eliminar microorganismos, especialmente por encima de pH 8,0.
¿Qué hacer si el pH de la piscina está alto?
Necesitamos reducir el nivel, y para ello hay que utilizar un producto minorador o reductor de pH adecuado y ajustar progresivamente el valor siguiendo las indicaciones del fabricante.
Si el pH vuelve a subir continuamente, no basta con corregirlo una y otra vez. Hay que investigar la causa, especialmente:
- Alcalinidad.
- Desgasificación de CO₂.
- Características del agua.
- Aireación.
- Funcionamiento del sistema de dosificación.
La automatización mediante una sonda de pH puede ayudar a mantener el parámetro de forma mucho más estable.
9. pH demasiado bajo
Un pH excesivamente bajo significa que el agua es demasiado ácida. Esto puede provocar:
- Irritación de ojos y piel.
- Corrosión de elementos metálicos.
- Daños en determinados componentes.
- Mayor agresividad sobre materiales.
- Alteración del equilibrio del agua.
La OMS destaca que el control del pH es necesario para garantizar una desinfección eficaz, proteger los materiales de la piscina y mantener el confort de los usuarios.
¿Cómo solucionarlo?
Mide el pH y utiliza un producto elevador de pH cuando sea necesario, siguiendo siempre las instrucciones del fabricante.
Si el pH baja repetidamente, es importante investigar la alcalinidad y el funcionamiento del sistema de dosificación.
10. Cloro demasiado alto
Un nivel excesivo de cloro puede producir molestias y también indicar que el sistema de dosificación o generación está sobredimensionado o funcionando durante demasiado tiempo.
Posibles causas
- Exceso de dosificación.
- Clorador funcionando demasiadas horas.
- Producción configurada demasiado alta.
- Tratamiento de choque reciente.
- Error de medición.
- Problemas de regulación automática.
¿Qué hacer?
Antes de nada, lo primero es confirmar el resultado con una medición fiable.
Después:
- Reduce o para temporalmente la generación/dosificación según las indicaciones del fabricante.
- Evita añadir más desinfectante.
- Permite que el nivel disminuya de forma controlada.
- Comprueba el sistema de regulación.
No se debe establecer un único valor universal de «cloro correcto» para todas las piscinas: depende del tipo de instalación, el sistema utilizado y la normativa aplicable.
Como referencia para piscinas residenciales, los CDC indican al menos 1 ppm de cloro libre cuando no se utiliza ácido cianúrico, y al menos 2 ppm cuando se utiliza este estabilizante.
11. Cloro demasiado bajo
Un nivel bajo de cloro significa que la capacidad de desinfección puede ser insuficiente.
¿Por qué baja el cloro?
Entre las causas más habituales:
- Exceso de bañistas.
- Temperatura elevada.
- Radiación solar.
- Materia orgánica.
- pH incorrecto.
- Filtración insuficiente.
- Producción insuficiente del clorador salino.
- Tiempo de funcionamiento insuficiente.
- Problemas en la célula electrolítica.
- Nivel de sal incorrecto.
La concentración de cloro puede reducirse por factores como el sudor, la suciedad, la luz solar y otros contaminantes.
¿Cómo solucionarlo?
Comprueba primero: pH + cloro libre + ORP + salinidad + funcionamiento del clorador + filtración
Si se trata de una piscina con electrólisis salina, no conviene aumentar simplemente la producción sin investigar por qué el sistema no está manteniendo el residual necesario.
«Detrás de cada problema del agua de una piscina, existe una causa. Medir, diagnosticar y equilibrar es la clave para solucionarlo.»
12. Potencial Redox (ORP) bajo
El ORP (Oxidation-Reduction Potential) o potencial Redox permite evaluar la capacidad oxidante del agua.
¿Qué significa tener un potencial Redox bajo en una piscina?
Un potencial Redox bajo puede indicar que la capacidad de oxidación y desinfección del agua no es suficiente, pero no debe interpretarse de manera aislada.
Posibles causas de un Potencial Redox bajo
- Bajo nivel de desinfectante.
- pH elevado.
- Elevada carga orgánica.
- Problemas de circulación.
- Sonda sucia.
- Sonda descalibrada.
- Problemas de instalación.
- Influencia de determinados estabilizantes.
- Tiempo insuficiente para que el sistema alcance el valor objetivo.
¿Qué hacer?
- Comprueba el pH.
- Comprueba el cloro libre.
- Comprueba la circulación del agua.
- Limpia e inspecciona la sonda ORP.
- Comprueba su calibración y estado.
- Analiza la carga orgánica.
- Comprueba el funcionamiento del sistema de dosificación o cloración.
La gran ventaja del Potencial Redox (ORP) es que permite analizar la capacidad oxidante del agua, complementando la información que proporciona la medición del cloro libre.
Por eso, la relación entre pH, ORP y cloro libre es especialmente importante para conseguir una desinfección eficaz.
13. Formación de algas
Las algas aparecen cuando encuentran condiciones favorables para crecer.
Entre ellas:
- Desinfección insuficiente.
- Mala circulación.
- Zonas con poca renovación de agua.
- Temperaturas elevadas.
- Suciedad acumulada.
- Filtración deficiente.
¿Cómo prevenirlas?
La prevención es mucho más eficaz que intentar eliminar una proliferación importante una vez establecida.
Mantén:
- Desinfectante adecuado.
- pH correctamente ajustado.
- Filtración suficiente.
- Buena circulación.
- Limpieza periódica.
- Control del agua.
¿Por qué aparecen algas en una piscina con cloración salina?
En piscinas con cloración salina, es importante comprobar periódicamente que el clorador está produciendo correctamente y que la célula, el caudal y la concentración de sal son adecuados. De no ser así, también podrían aparecer algas en el agua.
14. Incrustaciones
Las incrustaciones suelen aparecer como depósitos blancos o calcáreos en paredes, accesorios, tuberías o especialmente en la célula de un clorador salino.
¿Por qué aparecen incrustaciones en la piscina?
Los factores principales pueden ser:
- pH elevado.
- Dureza cálcica elevada.
- Alcalinidad elevada.
- Temperatura elevada.
- Equilibrio químico incorrecto.
¿Cómo prevenirlas?
Controla regularmente: pH + alcalinidad + dureza + temperatura
En un clorador salino, las incrustaciones en los electrodos pueden reducir el rendimiento de la célula.
Los depósitos de cal pueden incluso provocar indicaciones de sal insuficiente o afectar a la lectura del sistema. Por eso, es fundamental realizar el mantenimiento de la célula siguiendo las indicaciones específicas del fabricante.

15. Corrosión
La corrosión no es una consecuencia inevitable de la cloración salina. Puede producirse cuando existen condiciones químicas o eléctricas inadecuadas.
Entre las posibles causas están:
- pH demasiado bajo.
- Agua químicamente desequilibrada.
- Exceso de sal.
- Mala puesta a tierra.
- Corrientes parásitas.
- Materiales inadecuados.
- Instalaciones metálicas incompatibles.
- Falta de mantenimiento.
Un pH demasiado bajo aumenta el riesgo de corrosión de tuberías y componentes, según los CDC.
¿Cómo evitarla?
Mantén el agua dentro de los parámetros recomendados y asegúrate de que la instalación hidráulica y eléctrica sea adecuada para una piscina con electrólisis salina.
16. Espuma en el agua
Una fina capa de espuma puede aparecer ocasionalmente, pero una espuma persistente suele indicar la presencia de sustancias tensioactivas o una acumulación de determinados productos.
Posibles causas
- Exceso de alguicida.
- Cosméticos.
- Cremas solares.
- Productos de limpieza.
- Materia orgánica.
- Agua con elevada carga contaminante.
En Innowater identificamos el exceso de determinados alguicidas como una causa habitual de la aparición de espuma.
¿Qué hacer?
- Comprueba el equilibrio del agua.
- Revisa los productos utilizados recientemente.
- Limpia el filtro.
- Mantén una filtración adecuada.
- Evita sobredosificar productos químicos.
- Considera una renovación parcial del agua si el problema persiste.

17. Agua con exceso de sal
Una concentración de sal demasiado elevada puede afectar al funcionamiento del sistema y aumentar la conductividad del agua.
¿Cómo se produce una excesiva concentración de sal en el agua?
Lo más probable es que sea por alguna de estas razones:
- Añadir más sal de la necesaria.
- No medir antes de realizar una reposición.
- Evaporación del agua sin pérdida equivalente de sal.
- Renovaciones parciales mal calculadas.
La evaporación del agua no elimina la sal en la misma proporción, por lo que añadir agua sin controlar posteriormente la concentración puede alterar el equilibrio.
¿Cómo solucionarlo?
La sal no se elimina simplemente esperando. La solución habitual cuando la concentración es excesiva consiste en realizar una renovación parcial con agua sin sal y volver a medir.
Nunca debemos añadir más sal a la piscina sin comprobar primero la concentración existente en el agua.
18. Agua sin suficiente sal
En una piscina con cloración salina, una concentración insuficiente puede impedir que el clorador funcione correctamente o reducir su capacidad de producción.
Posibles causas
- Pérdida de agua.
- Renovación parcial.
- Lluvias intensas.
- Fugas.
- Error de medición.
- Adición insuficiente durante la puesta en marcha.
¿Qué hacer si el clorador salino indica falta de sal?
- Mide la salinidad.
- Comprueba las especificaciones del fabricante.
- Calcula la cantidad necesaria según el volumen de agua.
- Añade sal de calidad adecuada.
- Deja circular el agua.
- Vuelve a medir antes de realizar nuevas correcciones.
No todos los cloradores trabajan con la misma concentración de sal. El valor correcto debe ser siempre el indicado para el modelo instalado.
Además, una indicación de «sal baja» no significa necesariamente que falte sal. Una lectura baja también puede estar relacionada con depósitos de cal en los electrodos o presencia de aire en la célula electrolítica.
19. El cloro desaparece rápidamente
Si añades cloro y pocas horas después el nivel vuelve a ser muy bajo, existe probablemente una demanda de cloro elevada o un problema en el sistema de desinfección.
¿Por qué baja el cloro de mi piscina tan rápido?
Las causas más habituales de este problema suelen ser:
- Alta carga de bañistas.
- Materia orgánica.
- Algas.
- Agua contaminada.
- Radiación solar intensa.
- Temperatura elevada.
- pH incorrecto.
- Presencia de determinados estabilizantes.
- Producción insuficiente del clorador.
- Problemas de dosificación.
¿Cómo diagnosticarlo?
No te limites a medir el cloro. Comprueba: pH → cloro libre → cloro combinado → ORP → temperatura → estabilizante → filtración
Si el cloro desaparece constantemente, hay que descubrir qué está consumiéndolo.
En una piscina con cloración salina, también es necesario comprobar la producción real de la célula, el tiempo de funcionamiento, la concentración de sal y el caudal de agua.
20. El agua vuelve a ponerse verde
Este problema merece una explicación independiente del primer punto.
Una piscina puede recuperarse después de un episodio de agua verde y volver a ponerse verde pocos días o semanas después. Esto normalmente significa que se ha solucionado el síntoma, pero no la causa.
¿Por qué una piscina vuelve a ponerse verde después de limpiarla?
Aquí tienes algunas de las causas más habituales:
- Producción de cloro insuficiente.
- Filtración insuficiente.
- pH descontrolado.
- Mala circulación.
- Zonas muertas del circuito hidráulico.
- Temperatura elevada.
- Acumulación de materia orgánica.
- Problemas en el clorador salino.
- Falta de control periódico.
La solución no es añadir más alguicida
Si el agua de la piscina vuelve a ponerse verde, hay que realizar un diagnóstico completo:
- Medir pH.
- Medir cloro libre.
- Medir cloro combinado.
- Comprobar ORP.
- Comprobar salinidad.
- Revisar el clorador.
- Revisar la célula.
- Comprobar filtración.
- Comprobar circulación.
- Revisar el tiempo de funcionamiento diario.
El objetivo principal debe ser el mantener de forma estable las condiciones necesarias para impedir la proliferación de algas, no simplemente eliminar las algas cada vez que aparecen.
La clave: no tratar los síntomas, sino entender el agua
Los 20 problemas anteriores pueden parecer diferentes, pero muchos tienen un origen común: el desequilibrio entre desinfección, pH, circulación, filtración y carga contaminante.
Por eso, cuando una piscina presenta un problema, conviene seguir siempre un orden lógico de diagnóstico.
1. Comprueba el pH
El pH condiciona la eficacia del proceso de desinfección y también influye en el confort de los bañistas y en la protección de los materiales.
2. Comprueba el cloro libre
Permite conocer cuánto desinfectante está disponible en el agua.
3. Comprueba el cloro combinado
Un nivel elevado puede indicar acumulación de cloraminas.
4. Comprueba el Potencial Redox (ORP)
El potencial Redox proporciona información adicional sobre la capacidad oxidante del agua y puede utilizarse para automatizar el control de la desinfección.
5. Comprueba la filtración
Un agua químicamente equilibrada también necesita una correcta filtración y circulación.
6. Si utilizas cloración salina, comprueba la salinidad y el clorador
La concentración de sal debe ajustarse a las especificaciones del equipo y hay que verificar que la célula, el caudal y el sistema de control funcionan correctamente
¿Puede la automatización evitar muchos de estos problemas?
Sí, aunque ningún sistema de automatización elimina la necesidad de mantenimiento.
La automatización permite medir determinados parámetros de forma continua o frecuente y actuar sobre ellos mediante sistemas de regulación y dosificación. Por ejemplo, un sistema de control puede:
- Medir el pH.
- Medir el ORP.
- Regular automáticamente el pH.
- Controlar la producción de cloro.
- Ajustar la dosificación.
- Generar alarmas.
- Detectar determinadas incidencias.
- Facilitar el control remoto.
Esto permite pasar de un mantenimiento basado exclusivamente en mediciones puntuales a un modelo de control continuo y preventivo.
En instalaciones públicas, se recomienda incluso la medición continua y el ajuste automático del pH como estrategia de gestión, dada la intensidad de uso de estas instalaciones.
Tabla resumen: problemas del agua de piscina y solución
| Problema | Causas habituales | Qué comprobar primero | Solución más habitual |
| Agua verde | Algas, desinfección insuficiente | Cloro + pH + filtración | Corregir pH + alguicida |
| Agua turbia | Filtración, pH, alcalinidad | Filtro + pH | Floculante o clarificador |
| Agua blanca | Minerales, dureza, pH | pH + dureza | Corregir desequilibrio + filtración |
| Agua amarillenta | Metales, materia orgánica, algas | Agua de aporte + desinfectante | Mejorar calidad agua – eliminar microorganismos |
| Olor a cloro | Cloraminas | Cloro libre + combinado | Supercloración o tratamiento oxidación |
| Irritación ocular | pH, cloraminas | pH + cloro combinado | Eliminar cloraminas |
| Irritación de piel | pH, cloraminas | pH + cloro | Equilibrar pH + eliminar cloraminas |
| pH alto | Alcalinidad, CO₂, dosificación | pH + alcalinidad | Minorador pH |
| pH bajo | Alcalinidad/dosificación | pH + alcalinidad | Incrementador pH |
| Cloro alto | Sobredosificación | Cloro + sistema de dosificación | Reducir o parar producción |
| Cloro bajo | Demanda elevada | Cloro + pH + ORP | Aumentar producción |
| Redox (ORP) bajo | Desinfección, pH, sonda | ORP + pH + cloro | Equilibrar parámetros |
| Algas | Desinfección insuficiente | Cloro + filtración | Alguicida |
| Incrustaciones | pH/dureza/alcalinidad | pH + dureza | Antical |
| Corrosión | pH bajo, sal, instalación | pH + sal + instalación | Renovación parcial del agua |
| Espuma | Alguicidas, cosméticos | Productos + filtración | Renovación parcial del agua |
| Exceso de sal | Sobredosificación | Salinidad | Renovación parcial del agua |
| Sal insuficiente | Pérdida de agua, reposición | Salinidad + célula | Añadir sal |
| Cloro desaparece | Demanda elevada | Cloro + ORP + pH | Equilibrar valores erróneos |
| Agua vuelve a verde | Causa original sin resolver | Diagnóstico completo | Equilibrar valores erróneos |
Conclusión
Mantener el agua de una piscina en buenas condiciones no consiste simplemente en añadir cloro cuando el agua cambia de aspecto.
La calidad del agua depende del equilibrio entre desinfección, pH, ORP, filtración, circulación, salinidad y carga contaminante.
Por eso, ante cualquier problema, el primer paso debe ser medir y diagnosticar, no añadir productos de forma indiscriminada.
La cloración salina puede simplificar considerablemente la gestión del desinfectante al generar cloro mediante electrólisis, pero el sistema debe estar correctamente dimensionado, instalado y regulado. El control automático de parámetros como pH y ORP permite además mantener unas condiciones de tratamiento más estables y reducir la dependencia de ajustes manuales.
En definitiva, una piscina saludable no es aquella en la que nunca aparece un problema, sino aquella en la que los parámetros se controlan, las desviaciones se detectan a tiempo y las causas se corrigen antes de que afecten a la calidad del agua.
En Innowater te ofrecemos soluciones de cloración salina, control y automatización para una gestión más eficiente y segura del agua de cualquier piscina.

La cloración salina para piscinas es un sistema de tratamiento que genera cloro puro a partir de la sal disuelta en el agua, mediante un proceso de electrólisis. Tratamiento sostenible, automatizado y seguro para el baño.





